Porosidad del cabello: qué es y por qué el test del vaso no sirve

Hay una prueba que circula por todas partes: echar un pelo en un vaso de agua y ver si flota o se hunde. Es probablemente el consejo capilar más extendido de la última década, y no mide lo que dice medir. La porosidad, en cambio, sí existe y sí importa.
Qué es la porosidad del cabello
La porosidad es la facilidad con la que el pelo deja entrar y salir agua. No es un tipo de pelo ni una categoría a la que perteneces: es una propiedad física que depende del estado de la cutícula, esa capa de escamas superpuestas que recubre cada fibra.
Cuando las escamas están bien cerradas y la capa exterior hidrófoba está intacta, el agua entra despacio y sale despacio. Cuando esa capa se ha perdido y las escamas están levantadas o con huecos, el agua entra deprisa y se marcha igual de rápido.
Eso último es lo que importa: la porosidad alta no significa pelo seco. Significa pelo que no regula el agua. Y es la razón de fondo del encrespamiento, como explicamos en la guía sobre qué es el frizz.
El test del vaso de agua no funciona
Vamos con la parte incómoda, porque este test se ha convertido en el punto de partida de miles de rutinas capilares.
La prueba consiste en dejar caer un pelo limpio en un vaso de agua: si flota, tendrías porosidad baja; si se hunde, alta; si se queda a media altura, media. Se popularizó hacia 2014 a partir de un vídeo viral, y se adoptó sin comprobar la física.
El problema es que nunca ha sido validada. No se enseña en los currículos de cosmetología de ningún mercado regulado y no aparece validada en la literatura de química cosmética ni de tricología.
Y la física va en contra. El agua tiene tanta tensión superficial que puede sostener una aguja de acero sobre un vaso en reposo. Un pelo humano pesa entre 60 y 100 microgramos: no es suficiente para romper esa película por su propio peso.
Por eso casi todo el pelo flota, tenga la porosidad que tenga.
El fallo de fondo es que el test mezcla tres propiedades físicas distintas —tensión superficial, residuo de producto y densidad— y las presenta como si fueran una sola: la permeabilidad de la cutícula. La consecuencia práctica es que la misma hebra puede dar resultados distintos en días distintos.
Alguien se molestó en probarlo bien
En un blog de divulgación capilar con base científica se hizo el experimento en condiciones controladas, comparando pelos de distinta porosidad y con distintos tratamientos. Los resultados desmontan la prueba entera:
- Todos los pelos sin tratar flotaron, fuera cual fuera su porosidad.
- Los pelos con aceite también flotaron.
- Los pelos con acondicionador o con gel se hundieron, pero por la mojabilidad del producto, no por la porosidad del pelo.
- Con tiempo suficiente y empujando la hebra, todo el pelo acaba hundiéndose.
Es decir: el test mide sobre todo qué producto llevabas puesto.
Una tricóloga lo resume en tres motivos: si el pelo está cubierto de producto, sobre todo de aceites, estos repelen el agua y lo hacen flotar; la porosidad no es igual a lo largo de una misma hebra, y suele ser mayor hacia la punta, que es la parte más vieja; y la tensión superficial puede no llegar a romperse al soltar el pelo.
Entonces, ¿cómo se mide de verdad?
En laboratorio, y no con agua. El método utilizado es la sorción de gases: se detecta el flujo de un gas a través del pelo, lo que sí permite cuantificar la permeabilidad real de la fibra.
Con esa técnica se ha demostrado, entre otras cosas, que la decoloración y el daño por radiación ultravioleta aumentan mucho la porosidad del pelo, según trabajos publicados en el Journal of Cosmetic Science.
Así que sí: la porosidad es un concepto científico sólido. Lo que no es sólido es el vaso de agua de tu cocina.
Lo que sí puedes observar en casa
No hay una prueba casera validada, pero sí señales cotidianas que te dicen bastante. En vez de diagnosticarte una categoría, observa tu pelo:
| Señal | Qué sugiere |
|---|---|
| Se moja al instante y se seca muy rápido | Porosidad alta: entra y sale agua sin freno |
| Tarda en mojarse en la ducha | Porosidad baja: la cutícula está cerrada |
| Se encrespa nada más salir a la calle | Porosidad alta |
| Los productos se quedan encima sin absorberse | Porosidad baja |
| Puntas mucho más ásperas que la raíz | Porosidad desigual, lo más habitual |
Fíjate en la última fila, porque es la clave que el test del vaso no puede captar: casi nadie tiene una porosidad uniforme. La raíz es pelo nuevo y las puntas llevan años acumulando lavados, calor, sol y roce.
¿Y realmente necesitas saberlo?
Esta es la pregunta que casi nadie hace, y la respuesta honesta sorprende.
Según la tricóloga citada antes, en realidad solo necesitas conocer tu porosidad si vas a someterte a un servicio químico, como una coloración, porque puede afectar al resultado final. En el día a día no necesita estar en tu radar ni ser el factor que decide qué productos compras.
Suena a jarro de agua fría después de años de contenido sobre rutinas «para baja porosidad», pero tiene sentido: lo que hace falta saber no es una etiqueta, sino qué le pasa a tu pelo y por qué.
Lo que sí cambia las cosas: reducir la porosidad futura
La porosidad no se repara, porque no se puede reconstruir una cutícula perdida. Lo que sí puedes es dejar de aumentarla, y eso está en tu mano:
- Baja la temperatura de la plancha. Cada pasada que levanta la cutícula suma porosidad. Aquí tienes cómo encontrar la mínima que te alise.
- Usa protector térmico, y busca el polímero que de verdad protege en el INCI.
- Espacia las decoloraciones. Es el factor que más porosidad genera, muy por encima del calor.
- Reduce la fricción: nada de frotar con toalla, y funda de almohada de seda.
- Sella con sérum o aceite ligero. No repara la barrera perdida, pero la sustituye temporalmente y frena la entrada de humedad.
En resumen
La porosidad es real, se mide en laboratorio por sorción de gases y explica buena parte de cómo se comporta tu pelo. El test del vaso de agua no la mide: mide qué producto llevaba esa hebra.
Y salvo que vayas a teñirte, no necesitas una etiqueta. Necesitas dejar de aumentar la porosidad que ya tienes.
Preguntas frecuentes
¿La porosidad alta se puede corregir?
No se revierte: la capa protectora perdida no se reconstruye. Lo que sí funciona es dejar de aumentarla y sustituir esa barrera de forma temporal con productos que sellen. La parte muy dañada acaba cortándose.
¿La porosidad es genética o se adquiere?
Hay una parte de partida, ligada al tipo de pelo, pero la mayor parte de la porosidad alta que vemos es adquirida: decoloración, calor, sol y fricción. Por eso las puntas suelen ser mucho más porosas que la raíz en la misma persona.
¿Entonces los productos «para baja porosidad» no sirven?
Pueden ser productos perfectamente buenos; lo cuestionable es el diagnóstico con el que te los venden. Si el test con el que te clasificaste no es fiable, la categoría de partida tampoco lo es. Vale más fijarse en la textura del producto y en cómo responde tu pelo.
¿Y el test de deslizar los dedos por el pelo?
Es más útil que el del vaso porque al menos notas la textura real de la cutícula, pero sigue siendo una apreciación subjetiva. Los propios químicos cosméticos lo consideran una evaluación cualitativa con limitaciones, no una medición.
¿Puede una misma persona tener varias porosidades?
Es lo normal, y no solo entre zonas de la cabeza: dentro de una misma hebra la porosidad suele aumentar hacia la punta, que es la parte más vieja y la que más lavados y calor ha recibido.
¿La porosidad alta es lo mismo que pelo dañado?
Van muy de la mano, porque las causas coinciden, pero no son sinónimos. La porosidad describe una propiedad concreta —cómo entra y sale el agua— mientras que «pelo dañado» engloba también rotura, puntas abiertas y pérdida de proteínas.
¿Por qué mi pelo tarda tanto en mojarse en la ducha?
Suele indicar una cutícula bien cerrada, es decir porosidad baja, aunque también puede deberse a acumulación de siliconas o de producto que repelen el agua. Si te ocurre desde que usas un producto nuevo, prueba con un champú clarificante y observa.
¿Sirve el calor para «abrir la cutícula» y que entren mejor los productos?
Es un consejo muy repetido y conviene tomarlo con cuidado: aplicar calor abre la cutícula, sí, pero también es exactamente lo que aumenta la porosidad a largo plazo. Calor suave y ocasional es una cosa; convertirlo en rutina es cambiar un beneficio inmediato por daño acumulado.
Fuentes: Divulgación de química cosmética sobre la falta de validación del test de flotación y las propiedades físicas que confunde · Experimento controlado sobre el comportamiento de hebras con y sin producto en agua, publicado en divulgación capilar con base científica · Ebuni Ajiduah, tricóloga, sobre las limitaciones del test y sobre cuándo resulta realmente necesario conocer la porosidad · Journal of Cosmetic Science, 59(4), 2008, sobre la medición de porosidad por sorción de gases y el efecto de la decoloración y la radiación ultravioleta · Sociedad de Químicos Cosméticos de Nueva York, sobre el carácter cualitativo de las pruebas caseras.
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